30/9/08

Paul

Estaba en el cine, estupefacto, viendo Tropic Thunder. ¡Una guerra muy perra!, cuando me llegó al móvil un mensaje de e. Decía sencillamente: Dedícale una entrada a Paul. Sólo eso. Y supe, inmediatamente, a qué Paul se refería y que se había muerto. ¿Hay algún homenaje mejor? Paul. Ya está. No hace falta más. La última vez que le vimos en el cine fue Camino a la Perdición. La última vez que le oímos fue en Cars, dando rienda suelta a su pasión por el automovilismo y poniendo voz a un coche, Doc Hudson. Se había retirado del cine pero aceptó porque era Pixar. Películas en las que actuó de secundario pero en las que se hacía notar por su clase. Creo que eso le definía: su distinción, su saber estar. En el ABC de hoy Isabel Coixet escribe sobre él. Le aprecia más por su tarea de director (El efecto de los rayos gamma sobre las margaritas) que como actor. No estoy de acuerdo pero me gustó su sugerencia: sentarse ante una película suya y, en su honor, comerse una bolsa entera de palomitas. Creo que va a ser El golpe.

27/9/08

Passengers

Como en Perdidos, hay gente andando por una playa entre los restos de un avión en llamas, un perro esquimal sustituto de un oso polar, un hombre trajeado que se evapora entre los árboles y personas que desaparecen misteriosamente.
Como en El sexto sentido hay una psiquiatra que lleva la atención de los cinco supervivientes del vuelo. Pero sospecha que tras el accidente hay algo más.
El problema no es que copie sin ningún rubor; tampoco es problema que, a la media hora, sepas cómo va a ser el final, que lo veas venir desde lejos y que no haya ni una sorpresa; ni es problema que la subtrama romántica para rellenar los huecos sea lenta y bastante aburridilla. El problema de verdad es que te deja absolutamente indiferente.
La peli es para que se la pongan al productor hasta que le sangren los ojos, a ver si se entera de que ya se hicieron El sexto sentido y Perdidos. A Rodrigo García ni le va ni le viene: a él le pagan y ya está.

23/9/08

Vicky Cristina Barcelona

Vicky Cristina Barcelona. O Juan Antonio María Elena Judy Oviedo.
Supongo que estás de acuerdo en que la peor película de la filmografía de Woody Allen es Lily, la tigresa. Imagino que Vicky Cristina Barcelona es la segunda por la cola. Y no por culpa del neoyorquino. El problema es del productor o los productores españoles.
Una cosa es ambientar la película en rinconcitos encantadores de Manhattan o de Londres y otra muy distinta es obligar al director a que meta por ahí la Sagrada Familia, a Miró, el parque Güell, Santa María del Naranco, el faro de Avilés... Citándolos para que no quepa duda. Por eso, porque Woody Allen estaba aburridito, en vez de desarrollar la historia con imágenes, introduce una abusiva voz en off. ¿Soy el único que nota, en esa voz, cierto justificado retintín?
Hubo un momento en que creí que se pondrían a hablar, con nombres y apellidos, de los caldos de Rioja, de Ribera del Duero o de la denominación de origen del cava.
Le puedo perdonar a Woody Allen que lo más woodyalleniano de Vicky Cristina Barcelona sea Penélope Cruz (a mayor gloria de Penélope Cruz). Incluso le puedo perdonar que, contando en el reparto con Penélope Cruz y Javier Bardem, el fondo de la película se parezca a una de Almodóvar. Pero flipo pegatina con tanta relamida postal de Gaudí y del románico asturiano que recuerdan a, lo voy a decir, José Luis Garci.
O quizá es más retintín todavía y por eso anda estos días tronchándose en el cada vez más casposo Festival de San Sebastián (aunque como cada año digan en los tabloides que ha resucitado). Si es así, me uno a la carcajada con él. ¿Acaso no sería eso lo más woodyalleniano de todo?

21/9/08

Veronica Mars

Muchas veces he pensado que Karl Marx escribió El manifiesto comunista y El capital porque vio demasiadas películas de institutos americanos. Que de ahí le venían las ideas de la lucha de clases y todos esos rollos. Me acuerdo entonces de que, por aquél entonces, no había aún series ni películas.
Muchas veces he pensado que, como los Estados Unidos sólo han conocido el comunismo light de la época de McCarthy, tratan de plasmar la lucha de clases en sus institutos. Luego la gente madura y se deja de historias.
Negros, wasp, latinos, asiáticos; hijos, padres; productores de cine, empleados de productores de cine; animadoras pijas de falditas cortas, chicas nerd con camisetas de sex&rock; moteros, cerebritos. Permutaciones de todos estos elementos permiten a Veronica Mars demostrar sus dotes para llevarse mal con todos, resolver casos, establecer nuevas amistades.
Es una detective adolescente un poquito en plan Alias. Precoz y procaz. Inteligente, fisgona y vengativa. Está bien eso de resolver uno o más casos por capítulo mientras trata de averiguar, a lo largo de toda la temporada, quién mató a su mejor amiga, hermana de su novio, al mismo tiempo que intenta establecer la relación del caso con la fuga de su madre. Como todo eso está bien, está mal la resolución final: ni era tan complicado ni la madre tenía porqué largarse. Ni la primera vez y mucho menos la segunda.
Total: capítulo a capítulo es aceptable (siempre y cuando aceptemos esos institutos tan raros o que casi nadie sea hijo de su padre y, a veces, ni de su madre) pero el conjunto de la temporada me dejó como para no estar especialmente interesado en más. Aunque si alguien ha visto la segunda o la tercera y me anima...
Por cierto: es imposible que la mejor amiga de Veronica Marx fuese la zorra de Lilly Kane. No encajan ni con cemento.

19/9/08

Cien clavos

Hay algunas personas que te advierten, para que las veas venir.
Ermanno Olmi, por ejemplo.
Solía hacer películas raritas que tenían su público hasta que hizo El oficio de la armas, que consiguió ampliar el público bastante más y ganar premios en festivales. Hay una regla de oro que nunca, jamás, bajo ningún concepto, debería violarse. Y se viola continuamente: nunca des un premio a alguien que hace cosas raritas.
Más que nada porque acaba creyéndose alguien.
Cien clavos empieza rarita pero interesante: cien libros clavados al suelo con gruesos clavos, la policía investigando, un profesor de filosofía fugado...
Y al llegar al profe, resulta que es un tipo con delirios mesiánicos que decide instalarse en una choza, disfrutar de la vida bucólica, hacerse amigo de los del pueblo y, finalmente, defraudarles a todos.
Supongo que Olmi consigue sentirse un ser superior con sus incomprensibles metáforas. El error sería pararse a averiguar qué nos ha querido decir.
Ni caso. Tú a lo tuyo.

17/9/08

El rey de la montaña

Leí en El Cultural de El Mundo un artículo que hablaba sobre un grupo de directores treintañeros, españoles ellos, que se han ido a Estados Unidos para hacer cine. Uno de ellos se llamaba Gonzalo López-Gallego y estrenaba El rey de la montaña.
Lo reconozco: no pensaba verla. Pero en cuanto leí que se iba a Estados Unidos para hacer el cine que le gustaba, en vez de quedarse aquí a hacer comedias o dramas sociales, me faltó tiempo para correr a comprar una entrada.
Creo que López-Gallego hace bien en irse a Hollywood: cuida muchísimo la técnica, tiene estilo e ideas. Y eso no está bien visto por aquí. La película no me fascinó pero logró inquietarme. La cámara siempre está donde debe estar: agobiantes primerísimos planos, panorámicas abruptas, ángulos angustiosos, un mcguffin a lo Psicosis... El rey de la montaña, aunque falle en otras cosas, está extraordinariamente bien planificada. Sólo por eso mereció la pena.
Le deseo buena suerte al director porque tiene potencial.

14/9/08

Un tío que da efecto a las balas

En la foto aparece Angelina Jolie disparando sobre el capó de un coche. Además, como es fácil, conduce con los pies.
Es verdad que ya te hablé del ruso Timur Bekmambetov, que te aconsejé que salieras huyendo cuando oyeras su nombre y que yo mismo estaba dispuesto a seguir mis consejos. Me dijeron que la aventura americana le había sentado bien, que había una productora controlándole y que Wanted estaba genial.
Mentira: está muy lograda la escena del tren y nada más.
No tengo nada en contra de que la gente dispare balas con efecto, de que haya un líquido que nos repone de las heridas y ni siquiera de que un telar mágico envíe mensajes en código binario. Es la fantasía y, aunque no se explique del todo bien, son las reglas.
Pero lo que no se puede hacer es saltarse las reglas cada vez que a uno le conviene. No puede ser, por ejemplo, que un camión de reparto (robado al repartidor) corra más que un Ferrari.
Una cosa es que su estancia en Hollywood y una productora encima del hombro, hayan conseguido dominar los desvaríos de este hombre. Pero sigo pensando que Bekmambetov necesita algo más que control. Una dictadura, por lo menos. Quizá en la antigua URSS hubiese tenido un hueco.

12/9/08

Che: el argentino

Dice Soderbergh que filmó está película tras haber leído al Che y haber comprobado que era un hombre coherente.
Historia. Parece que las ideas sencillas son las que siempre se olvidan. El Che era un terrorista como tantos otros que no tenía inconveniente en matar a quien tenía al lado (con nombres y apellidos) mientras predicaba su infinito amor a la humanidad (en abstracto). Es importante recordar que el Che histórico es un tipo, más o menos, como de Juana Chaos. Y, ojo, de Juana Chaos también es un tipo totalmente coherente.
Mito. De Juana Chaos ha tenido la mala suerte de que no hayan hecho camisetas de él. Tampoco las hicieron de Stalin, de Hitler, de Lenin, de Pol Pot, de Idi Amin... Al menos, no las suficientes camisetas. Hace tres años me encontré a un chaval de un campamento que llevaba estampado el famoso icono del Che en la camiseta. Le pregunté si sabía quién era Ernesto Guevara.
-Tío. Yo que sé. ¿Quién es ése?
-El Che. El que llevas en la camiseta.
-¡Ah! Pues creo que era un tío que iba en moto por ahí.
Película. Soderbergh es Soderbergh. No es el amo pero sabe un rato de cine. Así que, aparte de haber quedado abducido por el Che, la cosa es bastante digerible. Pero, francamente, si hablamos estrictamente de cine, antes me quedo con Ocean´s Eleven. Al fin y al cabo, Che: el argentino,es un biopic que no aporta nada nuevo. Al menos hasta que veamos Guerrilla.

8/9/08

Viaje al centro de la tierra

Uno no puede ir ver estas películas buscándoles las cosquillas. No vale hacer preguntas serias. ¿De qué se alimentan los tiranosauros en ese lugar cuando no hay humanos? ¿Y las plantas carnívoras? ¿Cómo es posible que ningún científico se haya dado cuenta de la extraordinaria estabilidad de los cráneos de dinosaurio tanto en el agua como en suspensión aérea? ¿No es una irresponsabilidad ecológica traerse a la superficie un pájaro fluorescente sin su pareja reproductiva?
Éstas y muchas otras preguntas son las que plantea Viaje al centro de la tierra y, como las grandes películas de Ingmar Bergman, no responde a ninguna.
Supongo que la escena de la carretilla minera también te sonará de algo.
No me aburrí, cosa que me llamó la atención: la puesta en escena era bonita sin pasarse, imaginativa sin desmadrarse y humorística sin ir de listillos.

7/9/08

La isla de Nim

Después de Pequeño Manhattan, una de las comedias románticas más originales en lo que llevamos de siglo, tenía grandes esperanzas depositadas en el matrimonio formado por Jennifer Flackett y Mark Levin.
Aquí manejan un guión que no es suyo y sí es flojito. La cosa no da para mucho. Lo mejor es que usan ese recurso que les dio tan buen resultado: filmar la imaginación de los personajes como si fuese tan real como la realidad.
Abigail Breslin ha dejado de ser la niña regordeta y gafotas de Pequeña Miss Sunshine y se nota que se lo ha pasado chachi: no va al colegio, estudia en la isla, aprende de los animales, no hay horarios, trepa a los árboles, inventa cosas, arregla paneles solares, hace rápel... Y, además, sin que la riñan por mancharse los pantalones o ser desordenada. Vamos, el sueño de cualquier chaval.
A mí, por lo menos, me dio mucha envidia.

6/9/08

Robert de Niro

Sin ánimo de ser exhaustivo me remontaré al último lustro para ver las películas que ha realizado Robert de Niro. El enviado, Los padres de él, El puente de San Luis Rey, El escondite, El buen pastor y Stardust. Además puso voz en algunos dibujos animados como Arthur y los Minimoys y El espantatiburones.
Cualquiera mira estos títulos y, si se pone a rescatar algo, se quedaría, quizá, con El buen pastor y Stardust. En ambas, de Niro hacía papeles secundarios, casi meros cameos.
Quiero decir que, últimamente, no parece que se preocupe mucho por la calidad de los productos en que interviene. Habría que remontarse a 1988 para encontrar Ronin. La última cosa decente que hizo.
Ahora se ha retirado de Edge of Darkness, una película a medio rodar con Mel Gibson, por diferencias creativas con el director Martin Campbell. ¿Será que la película es tan mala que incluso le molesta a alguien tan indolente, o será que de Niro ha empezado a confundir las diferencias creativas con la chequera?
En cualquier caso, 65 años debería ser ya edad para madurar un poquito.

5/9/08

Tenían muchas armas; y todas disparaban balas

Más de un año ha tardado El tren de las 3:10 en estrenarse en España. Y eso que están dos actorazos como Russell Crowe y Christian Bale.
Tiene lo que tiene que tener toda película del Oeste: incendios de graneros, asaltos a diligencias, forajidos acongojando al pueblo, persecuciones a uña de caballo en terrenos desiertos, la chica del saloon...
Y también el fondo. Porque en cuanto Russell Crowe y Christian Bale cruzan las miradas después del asalto a la diligencia, no importa que uno sea un asesino psicópata y el otro un honrado granjero. En un mundo de mediocres y cobardes, descubren que el otro merece respeto. Y lo llevarán a sus últimas, brutales y trágicas consecuencias pasado mañana, a las 3:10, en el tren que va a Yuma.
Y se entienden. Vaya si se entienden. Saben cuál es su misión: dejar en el mundo, al menos, otro hombre como ellos.
Entre John Ford y Sam Peckinpah está James Mangold.
Gracias por haber venido a este lado de la frontera.

4/9/08

Estoy aquí

Hay películas con un punto de partida tan potente que, a partir de ahí, todo consiste en mantener el drama rodando. Hace mucho que te quiero es un buen ejemplo: una mujer sale de la cárcel tras cumplir condena por el asesinato de su hijo de 6 años.
Lo que viene luego es su reinserción laboral, familiar y, sobre todo, con sus propios sentimientos. Que no caiga nunca en el sentimentalismo blando ni en la exageración del dolor es muy meritorio.
Se nota que dirige un escritor. Philippe Claudel no hace alardes de cámara ni de planificación. Pero cuida muchísimo el guión, los símbolos, las metáforas.
Y muy bien por Kristin Scott Thomas y Elsa Zylberstein. Las dos consiguen, a partes iguales, dejarte con la congoja en el cuello y con la esperanza a flor de piel. Hacía tiempo que no salía tan satisfecho de un drama.

2/9/08

Cristales hechos añico

Haciendo caso a muma voy a defender un poco (sólo un poco) a Hayden Christensen porque quizá me estoy pasando. Me he metido con él aquí, aquí y aquí.
Sin embargo, hay una película que él protagoniza y que es muy interesante. Si digo que él es lo peor de la película creo que estarás de acuerdo conmigo: sus reacciones son forzadas, exageradas o, simplemente, inadecuadas. Pero hay que reconocerle el intento. Un papel dramático en la película que, en mi opinión, mejor analiza la mentira.
Está bien apoyado por un inmenso Peter Sarsgaard y una muy convincente Chloë Sevigny. Todos ellos y, gracias al guión, logran que El precio de la verdad acabe por resultar una historia casi fascinante.
La película crece después de verla. Quizá no logra sacudir en el momento pero deja unas cuantas ideas clavadas sobre las que es necesario volver.
Así que por esto le perdono casi todo lo demás.
Bueno, por esto y porque, pese a todo, es Lord Darth Vader.