29/7/06

Eso del guión adaptado

Hay que ver lo difícil que es adaptar determinadas cosas. Convertir la literatura en cine puede ser un auténtico suplicio. Por esta ciudad en la que ando, las cosas están un tanto agitadas con lo del 5º centenario de Cervantes: hubo películas y ciclos y reciclos sobre El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. Lo último que vi a propósito de dicho personaje fue la película de Manuel Gutiérrez Aragón y, en fin, flojita la cosa. Pero parece que ésa es la tónica general. Más que hacer películas sobre El Quijote parece que se intenta. Se asume la imposibilidad del proyecto y algunos se embarcan en un a ver qué sale. Pobre Terry Gilliam con su Lost in La Mancha. Claramente el comienzo del título es absolutamente apropiado. Podía haber optado por el clásico pulpo en un garaje o cerdo en la ópera. De todos modos, si un genio como Orson Welles ya lo intentó, los demás ¿para qué?

26/7/06

Ralph Hinkley

Después de Superman me acuerdo con frecuencia de mi otro ídolo de la infancia asociado también a tardes de verano. Estaba ahí el sol apretando de lo lindo y El gran héroe americano era la opción más refrescante que uno tenía a mano. Surrealista, absurdo y una de las parodias más inteligentes que se han hecho de los superhéroes. Los marcianos escogían como humano idóneo para llevar un traje con superpoderes a ese patán que era Hinkley. Y lo primero que hacía el tío era perder el manual de instrucciones. Divertidísimo. Aún hoy recuerdo hasta la banda sonora. He visto que ahora la están reponiendo en algún canal a horas imposibles. A veces me preguntó por qué están en el mejor horario las chorradas de series españolas. ¿No podían poner las buenas americanas? Pero este pensamiento me lleva a considerar que, quizá, tenemos las series que nos merecemos.

23/7/06

Superman

Vi Superman (1978) en un cine de pueblo, pueblo que ya no tiene cine. Fui con los amigos y amigas con los que coincidía cada verano después de superar las habituales objecciones de mi padre sobre la falta de realismo de la película en cuestión. Para mi padre, es realista cualquier tipo de western clásico, es decir, los anteriores a Sam Peckinpah y esa pandilla de directores herejes que echaron a perder el realismo. Vuelvo a Superman: era un pueblo en las montañas pero hacía calor, la gente tenía cara de contenta, el interior del cine estaba fresquito y los efectos especiales nos encantaron. Salí contemplando los edificios de otra manera. Ya no era de abajo arriba. Ahora podías verlos del revés, en oblicuo, de lado y cortando las brisas tangencialmente. Creo que Superman (1978) me enseñó perspectiva. Ahora ya nada es lo mismo. Eso sí: el pijama setentero que llevaba Christopher Reeve da grima.

9/7/06

L. A.

L. A. Confidential es otra de esas películas en las que el director es el principal sorprendido: dirige algo tan genial que ni él mismo lo esperaba. No se trata, simplemente, de que le cayese en suerte un guión bueno. La forma de organizar el relato, las múltiples tramas, la cantidad de personajes, el buen hacer de todo el reparto y una planificación excelente consiguieron que la película fuese la sorpresa del año. Poco más ha hecho Curtis Hanson y tampoco excesivamente bueno. También me gusta porque es un cine hecho para los no perezosos. Tienes que ir quedándote con el nombre de la gente que va apareciendo, con la trama que puede parecer accidental... Y sobre todo me gusta por esos personajes que están muy seguros de sí mismos y acaban cayendo en lo que creían ser perfectos. El defensor de las mujeres acaba pegando a una, el más listo del barrio acaba siendo engañado... Aunque sean muy distintas, encuentro unas cuantas relaciones con Muerte entre las flores.

7/7/06

Curtis Hanson

-¿Por qué te hiciste policía? -Ya no me acuerdo. (L.A. Confidential)

6/7/06

David Zucker

-¿Nervioso? -Sí. Un poco. -¿Es la primera vez? -No. Ya había estado nervioso antes. (Aterriza como puedas)

5/7/06

Corre

Corre, Lola, corre es, sin duda, una de las películas más sorprendentes que he visto en mi vida. Le bastan sus 80 minutos justitos para romperte la cintura varias veces. 80 minutos para señalarte que el cine se puede hacer de muchas otras maneras de un modo igualmente atractivo. Franka Potente se hizo justamente famosa de la noche a la mañana. Si no la has visto no sé que haces leyendo esto. Corre, vamos, corre a alquilarla, comprarla, piratearla… Encontrarás un ritmo frenético, imágenes en movimiento, fotografías, dibujos animados, sorpresas cada 10 minutos, una planificación sorprendente, rebobinados alucinantes, quizá universos paralelos, quizá las opciones de un videojuego, quizá es que el amor todo lo vence. La escena que más me intriga: Lola entra en el casino y allí, en una pared hay un cuadro. El retrato de espaldas de sí misma que Kim Novak contemplaba en Vértigo. ¡Qué grande eres, Lola!

4/7/06

Bourne: un caso.

Como a la mayoría de quinceañeros varones me gustaban los clancycos: Clancy, Forshyte, Ludlum y todas esas novelas de espías. Ahora leo unas páginas de uno de esos libros y se me caen de las manos a la vez que siento vergüenza. La trilogía de Robert Ludlum sobre Bourne es tan infumable como todo lo demás. Pero… Tiene algo. El personaje acaba por hacerse familiar. Él sólo contra el mundo. Sus dotes de observación, su capacidad de deducción, la inmediatez de sus resoluciones, su descomunal sentido práctico te encandilan. Conocemos a través de los sentidos. Y Bourne, en las novelas, lo aprovechaba al máximo en su trabajo como espía: veía unas manos, deducía que no correspondían con el traje que el tipo llevaba, concluía que era un enemigo y de inmediato llamaba a ambulancias y bomberos para que se produjera un caos que le facilitara la huida del hotel. Siempre estaba huyendo, siempre encontraba un modo de hacerlo. Creo que las películas no han sabido capturar del todo el espíritu de las novelas. Bueno, quizá sea mejor porque su calidad literaria era pésima. Pero la ventaja es que el Bourne cinematográfico resulta mucho más accesible que James Bond o Ethan Hunt. Más humano. Y en ello, Matt Damon (normalmente sosillo) y Franka Potente jugaban un papel determinante aunque a Franka, en la segunda parte, nos la quitaron de en medio en un plis-plas. Y la foto no es lo que parece.

3/7/06

Detrás de Kill Bill

Confío que nadie dude de las enormes cualidades de dirección que hay en Kill Bill. Críticos notorios han señalado que, sin embargo, es un ejercicio vacío, que detrás no hay nada. Es decir: contenido igual a cero. No es una opinión ociosa. Me lo he planteado muchas veces desde que vi la película. ¿Está contando algo Tarantino? Me lo planteo porque una película sin contenido, por mucha acción que haya, no suele gustar. La idea de venganza podría funcionar, pero sólo a un nivel superficial. La cuestión es ésta: nos parece genial que Beatrix Kiddo se dedique a cortar miembros descontroladamente. Incluso cuando diáloga con la niña después de haber matado a la madre nos parece estupendo, genial. Hemos decidido ponernos del lado de Beatrix y lo hacemos de modo incondicional. A un nivel más profundo, la venganza de Beatrix no es justa como podría serlo la de El conde de Montecristo por poner un ejemplo. No es justa porque es desproporcionada en hechos, decisiones e intensidad de la pasión. Por eso es fácil llegar a la conclusión de que una película en la que nos identificamos con una asesina tiene que poseer necesariamente un mensaje nulo. Me he quedado con una conclusión provisional. El mundo de Kill Bill es amoral. No es inmoral, ojo. Ni moral. Es amoral. Es un mundo nietzschiano: no hay moral, no hay actos buenos ni malos, todo es tan aséptico como el hospital en que Beatrix se recupera, como el restaurante oriental, como la sangre derramada. Pero ese ideal de Nietzsche, la belleza de la amoralidad, es imposible de sostener. Así que Tarantino ofrece la consecuencia lógica: en mundo sin moral sustituiríamos la ética por unas reglas de conducta, unos códigos de comportamiento, un protocolo de relaciones personales. Y si nos ponemos de parte de Beatrix es porque ella respeta esas reglas y vive conforme a ellas. Actúa del modo más cercano posible a una ética.

2/7/06

Recuerdos

Volví a ver Memento y, una vez más pude comprobar que, de momento, gana con cada visionado. También aprecié que hay un numeroso grupo de personas que no se enteran de lo que están viendo en cuanto exiges un poco de esfuerzo mental. No puedes sacarles de las explosiones de gasolineras en cadena. Me asombra la cantidad de gente que dice que le gusta la película porque empieza por el final y acaba por el principio. Y, si bien es cierto que empieza por el final, en modo alguno acaba por el principio. Acaba por el medio o cosa así. De hecho, más complicado que entender la película, es averiguar qué entienden los que piensan que el final es el comienzo. Vista así, la película no tiene ningún sentido. Si lo tiene agradecería que alguien me lo explicara. En cualquier caso es todo un riesgo el de Nolan. Y dejar satisfecho al público, aunque invierte las reglas del lenguaje cinematográfico, merece reconocimiento.

1/7/06

La primera novia de América

Curiosamente Mary Pickford no era estadounidense sino canadiense. Y no es la única novia de América extranjera. Ahí está la belga Audrey Hepburn. Un sistema de adopciones interesante el de Hollywood. Encuentran ideales estadounidenses en personas extranjeras. No sé si es una muestra de generosidad yanqui o si los actores acaban por institucionalizarse, como decían en Cadena perpetua de los presos adictos a la cárcel. Sea como fuere, Mary Pickford llegó a Hollywood para incrustarse. No sólo era una cara bonita y una buena actriz sino que convirtió a la United Artists en una de las productoras más potentes del momento. Fue una de esas personas que nacieron con el cine, crecieron con él y supieron como manejarlo. Una máquina que carecía de la miopía de los Lumière para ver el negocio. En fin, que ésta sí me parece buena novia para América.